Mamás Canguras: Natalia y sus trapitos

 

Natalia es una mamá apasionada del porteo y una gran amiga de Brazos y Abrazos. Fue la afortunada ganadora de una Mochila Pognae Elephants en el sorteo de inauguración de esta tienda online, y ha querido compartir su experiencia con nosotros. Gracias Natalia por tu aportación y por la confianza depositada en Brazos y Abrazos.

Mi experiencia cangura: “Todo un descubrimiento esto de los trapitos”

Descubrí el mundo de los trapitos con mi segundo embarazo y no pude disfrutar del porteo con mi primera hija como lo hice con la segunda. Las dos son bastante cariñosas y pegajosas, como su madre. Lo cierto es que la pequeñina lo es aún más mimosa que la mayor, le encantan los brazos y aunque cada día es más independiente, en el fondo… ¡ME ENCANTA QUE LE GUSTEN! ¿Habrán tenido algo que ver los trapitos?

Todo comenzó un frío día de invierno, cuando una vecina vino con su peque, de apenas tres meses a pasar la tarde a casa. Cuando se marchó, se llevó a su bebote atado una especie de “trapo largo” que llamó bastante mi atención. Me resulto muy curioso ver cómo se marchaba con su bebote bien acurrucadito y calentito en aquel trapito, además de lo cómodo que parecía, tanto para la mami como para el bebote.

Entonces mi primera hija ya tenía casi un año y pensé que ya era demasiado mayor y pesada como para llevarla así, así que dejé el tema un poco en el olvido y ahora me arrepiento. Tan sólo unos meses después me volví a quedar embarazada y fue al final de mi embarazo cuando me acordé de aquel trapito de mi vecina. Entonces, empecé a preguntar y a interesarme por esto de portear. Casualmente otra vecina resultó ser una verdadera experta en el tema y me ayudó a encontrar varias páginas en internet donde informarme y comprarme mi primer trapito, un fular elástico ideal para llevar a mi pequeñina. ¡Y menudo descubrimiento!

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¡Cuánto disfrutamos mi pequeñina y yo de aquel “primer trapito”! Recuerdo nuestras mañanas de compras, con lo que me gustan, las dos bien juntitas. Recuerdo los largos paseos que disfrutamos acurrucaditas las dos. Recuerdo muchas tardes de parque disfrutando con mi hija mayor sin necesidad de andar con el carro pa arriba y pa abajo. Son tantos los momentos que hemos podido compartir juntas gracias a nuestro fular y a tan sólo un besito de distancia.

Cuando mi bebote ya pesaba demasiado para el fular elástico nos decidimos a comprar una bandolera que facilitara su entrada y salida, ya que su inquietud y sus ganas de descubrir cosas hacían que quisiese pasar menos tiempo acurrucadita. Y para completar mis adquisiciones de trapitos tuve la suerte de resultar ganadora de una mochila Pognae preciosa gracias a un sorteo de Brazos y Abrazos. Ahora es la que más utilizamos cuando salimos a pasear y la peque se cansa de explorar a pie o prefiere tener una visión distinta a la que tiene desde el carro.

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Mi pequeñina ya va siendo mayor, por eso mi primer trapito ya tiene nueva dueña. Ahora volverá a ser disfrutado por una buena amiga y su bebote. Me encanta enseñarle cómo pueden acurrucarse con el fular y sólo le he pedido una cosita a cambio, que me deje llevar de vez en cuando a su bebote, porque no hay nada mejor que llevar a un bebe en un fular bien achuchadito y a tan sólo un beso de distancia ¿o no?

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