Mamás Canguras: Mamá de Parrulin y Xoubiña y su Boba Wrap

Esta es la bonita experiencia de Mamá de Parrulin y Xoubiña, una mami porteadora que aún se ha hecho entusiasta del porteo llevando a su pequeña en un Boba Wrap:

Soy una feliz mamá de una niña de dos meses y un niño de cuatro años. Estoy muy contenta con mi maternidad pero también en ocasiones estoy agobiada, con prisas, siempre hay mucho que hacer, la lactancia de la pequeña, atender al mayor, limpiar al menos lo imprescindible, mi marido no llega hasta las diez de la noche y son muchas horas sola. El otro día me preguntaba alguien ¿Y no tienes ayuda? Bueno…, le respondí, tengo un fular. A mí misma me sorprendió mi respuesta, pero así es, es la mejor ayuda que he podido tener.

Al mayor lo llevaba mucho en brazos, tenía una mochila de esas supuestamente ergonómicas, aunque nunca me resultó cómoda del todo. Un poco más mayor tuve un mei tai, ese sí que era cómodo. Lo usé muchísimo. Pero es para niños un poco más mayorcitos. Cuando ya caminaba bien pero en ocasiones quería brazos usé una bandolera de anillas, era muy rápida de poner pero el niño ya pesaba más de 20 kilos.

Cuando me quedé embarazada de nuevo quería portear a la niña más aún de lo que había porteado al mayor. Entre lo mucho que había leído tenía claro que la mejor opción era un fular elástico.

Boba Wrap morado

Recuerdo el día que me llegó el paquete de Brazos y Abrazos. Con una estupenda presentación y una cariñosa carta de Alejandra venía un fular elástico Boba Wrap. La primera reacción es que es precioso, suave, de un color ideal y muy, muy largo. La segunda reacción fue “Uy qué lío, ¡a ver si me apaño con los nudos!”. El paquete incluía también instrucciones para colocarlo y en Internet hay también muchísima información sobre ello. Y la verdad, es que no es tan complicado como parece.

La comodidad de tener un fular me ha facilitado mucho la vida, tanto con la pequeña como con el mayor. Para dormirla y poder atender la casa, para cuidarla y poder cuidar al mayor, para mejorar la lactancia materna y sentirme a gusto con ella.

Vivo en una ciudad grande, también uso el carrito, pero el fular va siempre con nosotras para cuando lo necesitemos porque además… ¡no ocupa nada!

Si tengo que ir al super o al médico o algo rápido, no dudo en ponerla en el fular. Si va en el carrito y llora o tiene hambre, no dudo en ponerla en el fular. Si estoy en casa, me llaman las pelusas o tengo que bañar al mayor, no dudo en ponerla en el fular. Si tiene gases y protesta, no dudo en ponerla en el fular.

Y es que en el fular está muy agustito y para mí es comodísimo poder tener las manos libres. A veces es complicado en este mundo de prisas poder llegar a todo. A veces es complicado en la doble maternidad poder atender al mayor.

No quiero tener que elegir entre atender a mis hijos! No puedo dejar de bañar al niño porque esté mamando la niña. No puedo dejar de hacer la cena porque tenga gases la niña. Y no puedo dejar a un bebé tan pequeño que me necesita.

Estar en el fular al bebé le proporciona todo el calorcito y el amor de su madre y a mí me proporciona la comodidad y la libertad necesaria para seguir con mis obligaciones y para poder seguir atendiendo al mayor que también me necesita.

Estar en el fular ha ayudado a establecer la lactancia materna, no podía permitirme estar siempre con la niña enganchada, sentada en el sofá o tumbada en la cama con ella. Pero con el fular me siente cerca, está conmigo cuando me necesita, puede mamar todo lo quiera, con amor y con discreción.

No hay bebé que no le venza el sueño en un portabebes, pegadito a su mamá, oyendo su corazón y moviéndose con ella.

Otra estupenda ventaja es el dolor de espalda que sufrimos todas las madres con niños en brazos. Por muchos cojines que pongamos, es mucho el tiempo que pasamos dando teta, es mucho el tiempo que pasamos con ellos en brazos y tarde o temprano a todas nos duele la espalda. En un fular elástico el peso se reparte entre la espalda y la cintura y ha mejorado muchísimo mi postura, por no decir mis dolores.

En resumen, que el fular me hace la vida mucho más fácil. Se ha vuelto imprescindible en mi vida. Es la mejor ayuda que tengo.

Mi bebé está feliz y atendido, mi hijo mayor está feliz y atendido y yo ¡estoy feliz de poder atenderlos a los dos!.

Gracias por compartir tu experiencia con nosotras. Que sigas disfrutando tanto como hasta ahora no sólo del porteo sino de esa familia tan bonita que tienes.

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