Exterogestación: la necesidad de ser llevado en brazos

Cuando hablamos sobre las muchas ventajas del porteo de nuestros hijos, habitualmente resaltamos lo prácticos que resultan para seguir haciendo tareas mientras les llevamos cerquita o para salir fuera de casa. Estas pueden ser las ventajas más evidentes, pero el principal beneficio tiene su razón de ser en las necesidades más primarias de nuestros hijos: la necesidad de ser llevado en brazos.

Los seres humanos nacemos tremendamente inmaduros, desde el punto de vista físico pero también desde el punto de vista neurológico. Nacemos, aproximadamente, tras nueve meses de gestación, pero serían necesarios bastantes meses más para que la gestación pudiera considerarse terminada. Se cree que debido a la bipedestación (y recientemente también se habla de los límites físicos de la madre), los bebés nacen antes de tiempo, por lo que, al igual que hacen los canguros, lo ideal sería permanecer durante un largo periodo en contacto continuo con la madre, en lo que sería una gestación externa o exterogestación. Aunque no existe acuerdo en cuánto tiempo sería el ideal para esta etapa, los antropólogos hablan de un mínimo de 9 meses, por considerar que a esa edad muchos bebés comienzan a desplazarse autónomamente, aunque otros hablan de 18 meses, 2 ó 3 años e incluso más allá.

Canguro y mono con su cría en brazos

No es de extrañar que muchas páginas dedicadas a los portabebés ergonómicos hayan cogido su nombre de los canguros o los monitos. Nuestras crías, como las suyas, son altriciales, es decir, dependen de sus progenitores para sobrevivir, y en todas estas especies permanecen junto a ellos hasta que están maduros para poder alejarse por sí solos. Un bebé depende totalmente de su madre para alimentarse, ser limpiado, y, muy especialmente, protegido de los muchos peligros que le amenazan desde que abandona el útero materno. Sin su madre, un bebé no sobreviría mucho tiempo.

Cada vez más se está defendiendo la necesidad de que los recién nacidos no se separen de sus madres, por los múltiples beneficios que para la salud de ambos se derivan del contacto permanente y piel con piel desde el mismo instante del nacimiento: control de temperatura, ritmo cardíaco, respiración… El bebé humano no puede gestionar el estrés por si solo, por lo que necesita del contacto para sentirse seguro, al mismo tiempo que la madre segrega oxitocina, la hormona del amor. Ni qué decir tiene que este contacto es vital para el inicio temprano de la lactancia materna, que se verá entorpecida cuanto mayor sea el tiempo que ambos pasen separados.

Durante sus primeros meses de vida, los bebé no se sienten distintos de su madre. Es más adelante, en torno a los 8-9 meses, cuando se darán cuenta de que son personitas independientes, lo que por una parte les facilitará explorar el mundo pero, por otro lado, les producirá un gran miedo a la pérdida. Será ahí cuando surja la angustia de separación, el temor a separarse de su figura de apego principal. En este momento comenzará a desarrollar también el concepto de permanencia del objeto, es decir, que hasta entonces, para un bebé lo que no puede ver no existe, por tanto, un bebé que va en un carrito, especialmente si le llevan mirando hacia la calle, se siente solo.

Lo que se pretende con el uso de portabebés ergonómicos es darle al bebé la cercanía y el contacto necesarios para que tenga todo el tiempo y la tranquilidad del mundo para madurar.

Por tanto, no estamos acostumbrando a los niños a ir en brazos, como dicen algunos, sino precisamente dándoles lo que necesitan: la necesidad de ser llevado en brazos es una necesidad neurofisiológica del niño en sus primeros años de vida, totalmente normal y saludable.

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One Response to Exterogestación: la necesidad de ser llevado en brazos

  1. NATALIA MARTÍN HERNANDEZ - Responder

    24/01/2013 at 2:52 pm

    Y además de todo esto que no es poco, la mami o el papi disfrutan igual o más porteando!!!!

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