Diferencias entre una mochila comercial y una mochila ergonómica


Hace tiempo vi esta viñeta en internet y, además de hacerme mucha gracia, no puedo negar que es una gran verdad.  
Es una imagen con la que me siento plenamente identificada porque a diario tengo que escuchar la cansina pregunta de ¿y con eso no te duele la espalda?. Yo ya no doy explicaciones, simplemente digo un NO rotundo con una sonrisa de orgullo de oreja a oreja; si me preguntan más entonces es cuando explico cómo va colocado el portabebés que lleve (sea fular elástico, mei tai, bandolera) y explico por qué no solo no me duele sino que voy hasta cómoda. Me encuentro miradas de sorpresa, de escepticismo, de “esta tía está loca”, y miradas de fascinación por la ternura que empeña ver a un bebé porteado. Me encuentro de todo, aunque cada vez afortunadamente son más los comentarios positivos, la gente que se acerca a ver a mi niña, que me dice “anda, qué bien va ahí, pegadita a su mamá”.
Esta ilustración es producto de La Mamá de Lola y la imagen la he tomado prestada del blog Mimos y Teta, donde podréis encontrar mucha información sobre lactancia y porteo, entre otros temas.

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