Diario de un Cacahuete y su experiencia porteando a Luke

Josevi, del blog Diario de un cacahuete, nos cuenta su experiencia con el porteo de su pequeño Luke, un bombón que está a puntito de cumplir seis meses:

En la ciudad de Elche (Alicante – Levante español) no es muy frecuente ver a papás o mamás que portean… si acaso se ve algún papá atrevido por la montaña con si peque en una mochila algo armatoste, alguna mamá subsahariana con el peque a la espalda o alguna “colgona” en el escaparate de la tienda de bebés. Pero carros hay miles… ¡y de los caros! (Yo a Elche lo llamo “territorio Bugaboo”).

Así que cuando Miriam aun estaba embarazada y yo me dedicaba a navegar por blogs de mamás y topé con el mundo de porteo, se me abrió el cielo. No sabía nada sobre fulars, bandoleras de anillas, manducas, mei-tais, colgonas… así que cuando empecé a investigar me enamoré, aprendí de tipos y posiciones, la importancia de la postura en ranita y el peligro de displasia de cadera, de alternativas artesanales y comerciales, y vi varios vídeos sobre cómo colocar un bebé en el fular. Todo hay que decirlo… cuando le dije que quería “un pañuelo de esos” para llevar a nuestro pequeño Luke (si… ESE Luke), Miriam torció el morro y dijo que si quería, se compraba, pero ella lo llevaría en el carro como todo el mundo.

La cosa es que Luke nació, y compramos una bandolera comercial de la marca Wallaboo, para llevarlo acostadito, y se nos dio genial, pero siempre tuve la sensación de que iba demasiado hundido, así que contactamos con una artesana local para que nos hiciera una bandolera de anillas, que además duraría más tiempo.

Mientras Luke tuvo menos de 3 meses, me apañaba bastante bien, pero cuando tocó empezar a sacarle las piernecitas por fuera de la bandolera, no me aclaraba. Y digo “me” y no “nos”, porque el único que porteaba era yo, Miriam no se sentía segura con la bandolera y tirábamos de carro mucho. Así que abandonamos el porteo una temporada… hasta que compramos la Manduca… y ahí fue cuando Miriam se enamoró del porteo. Un sencillo sistema de cierres que ella podía fácilmente atar y desatar. Descubrimos que Luke se dormía rápidamente paseando con la Manduca y se convirtió en una compañera fiel.

Por otro lado, yo, que tengo un alma hippie, en una feria medieval vi que en uno de los puestos, había un chico que vendía mei.-tais… y por un tercio del precio de manduca, me compré uno. ¿Por qué? Pues porque si con la bandolera de anillas podía estar 2 ó 3 minutos para emparejar la tela, en el propio puesto pude cargar a Luke en menos de 15 segundos… Nudo a la espalda, tela entre las piernas de Luke, cruce y cruce por la espalda y nudo delante… ¡Listo! Más rápido que la Fórmula 1. No lo envuelva que me lo llevo puesto.

Josevi porteando a Luke

Está claro que en Elche nunca triunfará el porteo, porque ¿Cómo vas a llevar al nene en un “trapo” de 30€ si te has gastado 1200€ en el carro? Nos da igual, porteando hemos comprobado que Luke duerme más y mejor, no llora nunca (excepto los reniegos de quedarse durmiendo que duran 5 minutos) y ¡qué narices! Nos encanta portear.

Y asi, con un Luke de 5 meses porteado a diario llegamos a invierno… y claro, ¿Cómo se portea con frío? pues vimos en el blog de Brazos y Abrazos un artículo sobre cobertores polares de la marca Mam, y tras leer el artículo saqué la tarjeta de crédito y ¡”chin-chin” encargo al canto!

Cuando porteamos vamos todos tan a gusto que la semana pasada estuvimos 4 días en el pueblo de mis suegros y ¡No nos llevamos el carro! Fuimos de allá para acá los 4 días con el mei-tai y la Manduca con su cobertor polar, Luke durmiendo y los brazos libres para hacer y deshacer.

Y así llegamos al día de hoy, con un peque de 6 meses encantado de notarnos barriga con barriga; que si se lía porque no sabe aun quedarse durmiendo, reniega un poco pero acaba hundiendo su cabecita en nuestro pecho; que nos acompaña a la compra y de paseo… y sobre todo que, cuando tras una siesta mira hacia arriba y nos ve “a un beso de distancia” no pude hacer otra cosa que sonreír de oreja a oreja porque “su papi y su mami han estado ahí todo el rato”.

Gracias por compartirlo con nosotros, chicos. Nos alegra un montón que estéis disfrutando tanto del porteo, ¡al final acabaréis con el mismo fondo de armario de portabebés que tenemos nosotras!. Un besazo a ese cachuete precioso y a vosotros también.

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