De cómo empecé a portear

Me considero una persona muy apasionada con aquello que me gusta y disfruto, y es por eso que cuando descubro algo que me fascina no puedo evitar compartirlo con todo el mundo y recomendarlo a todo el que se preste, porque me gusta que todo lo bueno que disfruto también lo puedan disfrutar los demás.
Me llamo Alejandra, vivo en Huelva y soy mamá de dos niños, Iván que tiene ya 3 años y 8 meses y Antía de 8 meses (sí, se llevan justo 3 años de diferencia).
Cuando estaba embarazada de mi hijo mayor una de mis mayores ilusiones como futura mamá era poder llevar a mi bebé en brazos, la imagen de una mamá o un papá con su bebé en una mochila siempre había despertado mucha ternura en mí y deseaba verme así alguna vez en la vida. Así que, cuando me preguntaban qué necesitaba para mi bebé, no dudé en decir que una mochila portabebés era de las cosas que más ilusión me hacía.
De aquella hacía un verdadero estudio de mercado a la hora de elegir cada uno de los productos para mi bebé, y lo único con lo que no lo hice fue con la mochila. Mal hecho, tuve que conformarme con los argumentos de la dependienta y, tras el generoso detalle de dos amigas, me fui a casa con una mochila portabebés buenísima y carísima.
La decepción vino cuando la usamos por primera vez. Uno de los puntos fuertes de la mochila era poder usarla en horizontal, lo que comúnmente se llama “modo cuna”, lo que la hacía ideal para recién nacidos; cuando puse a mi bebé en ella se esfumó la idea que tenía preformada en mi cabeza, aquello era todo menos ideal, me daba miedo llevar a mi hijo así por la sensación de que se pudiera caer, sentía que tenía que estar con mil ojos y 8 brazos para protegerlo y no duré más de unos minutos así.
INCÓMODA E INSEGURA, son los dos adjetivos que para mí mejor describe mi experiencia con una mochila “colgona”. Insegura ya he dicho por qué, incómoda no solo por necesitar estar pendiente de cada movimiento por miedo a una caída (mía o del bebé), sino porque las tiras y su sistema de ajuste era predeterminado y no se adaptaba a mi cuerpo, es decir, unas tiras finas a la altura del trapecio que, lejos de adaptarse, dadas las 3 posiciones posibles o quedaban holgadas, o quedaban demasiado ajustadas; además el peso sólo se cargaba en los hombros, machacándome las cervicales y haciendo que, al arquear la espalda para soportar mejor el peso, además se resintiera el lumbago. 
No, aquello no fue lo que yo me esperaba. Pero no desistimos y, tras guardarla un par de meses, cuando ya mi hijo mantenía la cabeza y espalda papá se decidió a probarla en la posición de pie. A día de hoy no recuerdo si mi niño iba de frente o de espaldas a papá, pero recuerdo que me seguía invadiendo la sensación de que en cualquier momento se podía caer; papá además vivió una sensación poco agradable, ya que la altura a la que iba el niño y dados los movimientos naturales del cuerpo al caminar sus pies rebotaban contra una noble a la vez que delicada parte corporal, por lo que o le agarraba los pies al peque o se ponía como un jugador de fútbol que se dispone a defender la portería de su equipo ante un saque de falta.
Tras un par o quizás tres ocasiones de porteo, la mochila se guardó en el armario sin ánimo ninguno de volver a ser usada.
Y entonces empecé a ver a mi amiga Klara portear con unos trapitos la mar de monos, con el mérito de que porteaba a sus preciosos mellis Iker y Unai, y me moría de envidia al verla, ella es una excelente fotógrafa pero el secreto de sus preciosas imágenes era la felicidad que desprendía. Pero yo no me creía capaz de hacer eso, me consideraba torpe y me daba miedo hacerlo rematadamente mal y desgraciar a mi hijo, así que me limitaba a leer sus experiencias, ver sus preciosas fotos y morirme de envidia.
Pero de repente otra mamá, amiga y forera, Ness, me dio más envidia con un precioso mei tai artesanal y personalizado con dos preciosos gatos, y ver como ella, que tenía un bebé 2 meses mayor que el mío, porteaba feliz, hizo que me animara pese a arriesgarme a una mala experiencia de nuevo y tirar el dinero, que no abundaba.
Y así fue como contacté con Noelia de Yo Coso Cositas y me lancé a pedirle un mei tai. Elegí las telas, el diseño, y cuando lo tuve en mis manos me enamoré de él. Tardé nada en probarlo, era junio, y ese verano disfruté del porteo en mi precioso mei tai y me quité la espinita que tenía clavada de la mala experiencia de “la colgona”. Y ahí empezó mi pasión por los portabebés.

No tardé nada en animarme a probar otro tipo de portabebé ergonómico y en poco menos de dos meses me hice con una bandolera. Fue cuando conocí a Marta de Mis Canguritos, mi principal ayuda y apoyo en este proyecto que está empezando a andar. La bandolera vino a confirmar que sí, disfrutaba porteando a mi niño de ya un añito como nunca me habría imaginado, y que además dos portabebés diferentes son totalmente compatibles, uno no excluye al otro y cada uno se puede adaptar a unas necesidades diferentes del otro.

Y no tardé en hacerme con otro mei tai para el invierno, con una cara de cálido forro polar obra de arte de Noelia, y no contenta con ello, cuando alguna amiga cercana se convertía en mamá yo elegía un portabebé como regalo de nacimiento. 
Así, con mi bandolera y mis fulares, porteamos a Iván hasta casi los 3 años, momento en el que se convirtió en hermano mayor. Si algo tenía claro en el embarazo de mi pequeña es que esta vez sí iba a portear, por fin esa imagen ideal que me había forjado cuando estaba a punto de ser mamá por primera vez se iba a hacer realidad, y estaba deseando que llegara el momento. Además, gracias de nuevo a Klara, mamá super porteadora y super adicta a los portabebés, conocí el Fular Elástico Boba Wrap (antes Sleepy Wrap), ideal para portear desde el nacimiento, y se convirtió en mi objeto de deseo número uno.
Tuve la mala suerte de que pasamos una mala racha económica porque nuestras respectivas empresas dejaron de pagarnos el sueldo, así que con mi gozo en un pozo no pude comprarme el fular elástico. Me consolé pensando que era pleno verano y hacía mucho calor para envolver a  mi pequeña en tres capas de tela, y además recibí la enorme sopresa por parte de otra mami, amiga y forera con unas manos virtuosas, Teresa de Las Cositas de Teresa, que me cosió una preciosa bandolera a la que pronto di uso. Mi niña todavía no había cumplido su primer mes cuando la llevé por primera vez a la playa en una bandolera echa única y exclusivamente para ella.

Tan pronto tuve la oportunidad me hice con mi ansiado Fular Elástico Boba Wrap, y aprovechando que BOBA actualizaba con sus modelos y se liquidaban los anteriores, me hice también con una  Mochila Ergonómica Boba 2G para portear al  mayor. Ni qué decir que ha sido la compra más productiva en lo que a mis hijos se refiere porque, si bien la mochila no la usamos a diario porque Iván tiene ya una edad y una envergadura en que el porteo no es “necesario”, siempre la llevamos encima porque es ideal para los momentos en los que está cansado de caminar -en los días de largos paseos o las salidas y viajes- y sobre todo cuando necesita dormir y estamos en la calle, de manera que puede dormir y nosotros continuar con nuestra actividad con total normalidad.

Photobucket

El descubrimiento del fular elástico me ha cambiado la vida, tanto que el carrito ha pasado a un segundo plano y su lugar de descanso habitual es el maletero del coche. El 90% de las veces salgo a la calle con mi niña en el fular, le he dado el pecho con total intimidad, ha dormido horas y horas, hago la compra, llevo a mi hijo de la mano con plena seguridad… me ha descubierto un mundo lleno de posibilidades, donde la practicidad a la hora de realizar tareas cotidianas y el puro placer de llevar a mi hija en brazos se aúnan, haciéndome la vida más fácil y sientiéndome feliz de disfrutar de mi niña de esta manera.
Y así fue cómo me decidí a compartir y difundir mi experiencia en mi entorno, para dar a conocer a otras madres esta experiencia tan maravillosa. Aquí hasta hace bien poco no era normal ver a mamás llevando a sus bebés en trapitos, pero poco a poco vamos siendo más las que nos animamos, y me alegro de aportar mi granito de arena para que esto sea así.

11 Responses to De cómo empecé a portear

  1. Bren - Responder

    16/03/2012 at 5:40 am

    Que lindo leer tu historia! hay algo mas lindo que llevarlos bien cerquita? Que viva el porteo!

    • Nereida - Responder

      17/03/2012 at 3:14 am

      Gracias Bren! No, no hay nada mejor qu ellevarlos bien pegadotos a nosotras. Un besote.

  2. baby chloe - Responder

    16/03/2012 at 11:27 am

    yo e de decir que me diste una envidia tremenda con tu fular y gracias a eso me anime a probar uno … y tanto me ha gustado que compre uno y una bandolera por que también teníamos la mochila colgona y era un engorro ucho animo con ti proyecto

    babychloe18.blogspot.com

    • Nereida - Responder

      17/03/2012 at 3:15 am

      Pues me alegro muchísimo de que te hayas animado a portear y que mi experiencia te haya ayudado. Un besote.

  3. Teresa - Responder

    16/03/2012 at 11:27 am

    Me ha encantado leer y recordar toda tu historia de porteo, que tuve la suerte de vivir en primera persona. Yo confieso que ME DAS MUCHA ENVIDIA!!! Con Oihan me pasó como a tí con Iván, y quería quitarme la espinita del porteo con el segundo hijo, pero…. sorpresa!!! no vino un segundo hijo, sino un segundo y un tercero a la vez… y aunque porteo a los gemelos, generalmente lo hago para ratitos cortos y (por supuesto) de uno en uno, que los 2 a la vez es un auténtico rompe-espaldas.

    Espero que este proyecto salga muy bien, te lo mereces.

    • Nereida - Responder

      17/03/2012 at 3:16 am

      Ays Tere, si es que dos no es lo mismo, pero mira Klara que ha porteado con los mellis, es toda una campeona!

      Un besote.

  4. Alèxia - Responder

    16/03/2012 at 11:29 am

    Pues yo descubrí el porteo gracias a ti. Mil gracias por descubrirmelo!!! Yo soy seguidora tuya desde antes que naciera Antía, te comencé a seguir hace ahora un año (Qué rápido pasa el tiempo!), cuando me quedé embarazada y di con tu blog buscando cosas sobre lo que viviría los próximos meses. Yo también tenía la imagen mía llevando a mi bebé en la mochila como algo ideal y entrañable. Gracias a ti, por descubrirme el porteo y por ser la suministradora de mi fular Boba Wrap,que me ha permitido disfrutar de mi peque 100%. Gracias por materializar la idea de llevar a mi bebé de la mejor manera, tanto para ella como para mi.
    Espero que este proyecto te vaya genial!!! Ya sabes que aquí tienes una clienta, jejeje.
    Mis mejores deseos!
    Alèxia

    • Nereida - Responder

      17/03/2012 at 3:18 am

      Gracias a tí por confiar en mi para hacerte con un fular pese a que tienes una tienda física muy cerca y pese a que te haya costado más tiempo y dinero, no tengo palabras para agradecer tu apoyo.
      Me alegro muchísimo que gracias a mi experiencia disfrutes del porteo con tu preciosa Berta. Un besote.

  5. Ness - Responder

    17/03/2012 at 2:40 am

    oooh! Gracias por la mención! Pero sigo pensando que la culpable de nuestro porteo es klara…

    • Nereida - Responder

      17/03/2012 at 3:19 am

      Sí, Klara es la que nos enseñó todo esto del porteo cuando solo eran unas pocas, pero tú me diste una envidia tremenda con el mei tai tan chulo que tenías, y eso me dio el empujoncito. Y de eso hace ya 3 años!
      Un besote.

  6. Annie74 - Responder

    19/03/2012 at 9:04 pm

    Que envidia me da a mi tambien el porteo!! que lo descubri tarde.. bueno si algun dia pitufo tiene un hermanito.. es algo que voy a hacer si o si.

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