Consejos prácticos para portear con bandolera

Llega el verano y con él el uso de uno de los portabebés ergonómicos más prácticos, y por que no decirlo, de mis favoritos para esta época, la bandolera. Es quizás el portabebés ergonómico más sencillo de usar, de los más económicos y por ello de los más usados, si no como principal portabebés, sí al menos como portabebés secundario. Por eso os vamos a dar unos consejos prácticos para usarla bien y disfrutar del porteo con ella.

¿QUÉ ES UNA BANDOLERA?

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La bandolera es una tela larga (2m de largo x 70cm de ancho aprox.) con dos anillas en uno de sus extremos. Puede estar confeccionada en diferentes tipos de fibras y tejidos; tejidos finos y frescos ideales para verano y para los bebés más pequeños, tejidos de fular fuertes y resistentes que aguantan perfectamente el peso de los niños más grandes, en fibras como algodón, lino, bambú, cáñamo y etc…

Reparte el peso sobre un hombro y espalda (es un portabebés asimétrico), por lo que está recomendado para portear en períodos cortos de tiempo o para momentos puntuales y admite diferentes posiciones según la necesidad del momento: erguido en posición ventral, a la cadera, a la espada. Se desaconseja la posición en cuna por los riesgos que entraña la posición adquirida por el bebé dentro de la bandolera.

¿DÉSDE Y HASTA CUÁNDO SE PUEDE USAR LA BANDOLERA?

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Permite portear desde el nacimiento y hasta el final del porteo, ya que se adapta perfectamente a la fisionomía del bebé a lo largo de su desarrollo. Es ideal para amamantar, para tiempos cortos de porteo y para la época en la que el bebé comienza a caminar y se sube-baja con frecuencia. En bebés podemos usar tejidos más finos y livianos; en niños grandes se recomiendan tejidos más resistentes -como la sarga cruzada o cualquier tejido de fular- que darán mayor soporte y además acomodarán mejor la carga en nuestro hombro.

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 ¿CÓMO SE COLOCA LA BANDOLERA?

Se utiliza pasando el extremo de la tela por las anillas de tal manera que éstas aprisionan y la ajustan a la altura necesaria. Así el bebé queda sentado en posición ranita, respetando su fisionomía y favoreciendo el correcto desarrollo de su espalda, cadera y piernas.

 

UNOS CONSEJOS PRÁCTICOS

- La anilla, cuanto más arriba, mejor: muchas veces pasa que al colocarnos la bandolera y ajustarla, la anilla se queda muy abajo, lo que hace que no solo nos resulte más incómodo -ya que entonces se sube la tela al cuello y  coge además parte del brazo, limitando la movilidad- sino que las anillas puedan pellizcar la piel del bebé. A la hora de colocarla es mejor comenzar con las anillas lo más arriba posible, sobre el hombro incluso un poco hacia atrás, de tal manera que a la hora de ajustar no se bajen demasiado. Lo ideal es que, una vez ajustada la bandolera, las anillas queden bajo la articulación del hombro, de tal manera que permitirá mejor movilidad y no se subirá tanto la tela al cuello.

- Ajusta la tela antes de ponerte a tu bebé: Es común a la hora de ponernos la bandolera, una vez nos la pasamos por la espalda, el hombro y pasamos la tela por las anillas, dejar mucha tela para que haya espacio suficiente para colocar al bebé. Esto provoca que a la hora de ajustar la bandolera se nos bajen las anillas, tanto que a veces está tan bajas que no podemos ajustar más y la tela sigue quedando suelta. Es mejor ajustar más la tela antes de ponernos al bebé y, si una vez lo vamos a meter dentro no cabe porque hay poco espacio entre la tela y nuestro cuerpo, ir soltando tela de las anillas poco a poco. De esta manera conseguiremos un buen ajuste y que las anillas queden a la altura deseada.

- Calcula bien la altura de la tela: la tela debe llegar perfectamente hasta coronilla del bebé, de tal manera que si se duerme o quiere descansar ésta le recoja bien la cabeza. Por abajo, debe cubrirle perfectamente el culete y las piernas de corva a corva para que pueda sentarse cómodamente en una postura respetuosa con su fisionomía.

- El saquito es fundamental: hay niños que parece que se escurren o se ponen tiesos – de pie y deshacen el ajuste de la bandolera, sintiendo inseguridad a la hora de portearlos. Si pasa eso es porque el saquito, bolsita o en definitiva, el asiento, no está correctamente hecho. Para ello, una vez que metemos a nuestro peque en la bandolera, debemos coger la tela bajo su culete y meterla hacia dentro, tirando de ella hacia arriba entre el cuerpo del bebé y el nuestro. Así le estamos creando un asiento y, además, le obligamos a adoptar la posición ranita, con el culo hacia abajo y sus rodillas flexionadas quedando a la altura de su ombligo aproximadamente; una vez ajustamos la tela asegurando la posición ranita el bebé no podrá estirarse o escurrirse, ya que con su culete más abajo de las rodillas, la tela irá ajustada de corva a corva y no tendrá la fuerza necesaria para impulsarse y ponerse de pie, y por lo mismo no podrá escurrirse.

- La cabeza al contrario que las anillas: Si vás a usar la posición cuna, la cabeza del bebé siempre debe ir en el lado contrario a las anillas; la tela es más estrecha donde van cosidas las anillas, por lo que habrá menos espacio para su cabecita, además de que las anillas podrían hacerle daño.

- Estirar bien la tela por la espalda: Esto dependerá mucho del plegado de la bandolera; el más común es el plegado sakura, que es como un abanico, lo que permite una mayor apertura de la tela. Una vez colocada la bandolera debemos abrir la tela lo máximo posible, pues así distribuiremos mejor el peso por la espalda.

- La cadera compensa el hombro que falta:En bebés pequeñitos o niños de poco peso no hará falta, pero cuando ya pesa más o nuestro peque es más grande, la cadera es una gran aliada. No solo nos ayudará a tener  más espacio disponible en nuestra parte delantera, sino que al portear a la cadera ésta va a soportar la mayor parte del peso, compensando así el hombro de carga que nos falta y descargando el hombro que usamos.

- De menos a más: Si vas a usar bandolera por primera vez o hace tiempo que no la usas, ve poco a poco, sobre todo si tu peque es ya algo más grande. Lo suyo es acostumbrarte paulatinamente a portear con ella y a cargar sobre un solo hombro, empezando por portear durante unos minutos al día e ir incrementando los tiempos poco a poco, de manera que te vayas ejercitando y acostumbrando tu hombro a cargar ese peso. Si fueras al gimnasio a hacer pesas no empezarías haciendo 50 repeticiones cargando 25 kg; pues en este caso es lo mismo, si no has usado bandolera nunca o hace tiempo que no la usas y el primer día que lo haces porteas a tu peque de 12,5kg durante una hora, probablemente acabarás con el hombro hecho migas; si por el contrario vas poco a poco, llegado un momento te darás cuenta que puedes portear durante más tiempo a tu peque con la bandolera sin sentir molestias.

- Amamantar es muy fácil: La bandolera es posiblemente el portabebés ergonómico donde más fácil resulta amamantar. Si nuestro bebé o peque necesita comer, basta con aflojar un poco las anillas hasta que tome cómodamente el pecho. En bebés habremos de acomodarnos y llevar el pecho hasta su boquita, en niños más grandes éstos harán parte del trabajo y serán ellos quienes intenten tomar el pecho.

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- Cuando dejes de usarla, déjala totalmente suelta: Muchas veces por comodidad, una vez sacamos a nuestro peque de la bandolera, solo la aflojamos pero la dejamos unida para volver a ponérnosla más rápico en otra ocasión. Si se trata de hacerlo durante un paseo o un momento en el que vamos a necesitar poner y quitar al peque varias veces sin quitarnos la bandolera podemos dejarla tal cual, pero una vez la dejemos de usar hasta otra ocasión, es mejor dejar la tela completamente suelta. En primer lugar porque si acostumbramos a la tela a tener las anillas siempre en la misma posición, se quedará marcada y cogerá la forma de las anillas, por lo que puede suavizarse demasiado en ese punto y que luego no se ajuste correctamente o se deslice al ajustar; y sobre todo porque es posible que entre poner y quitar varias veces y repetidamente, la tela que queda entre las anillas se líe o nos liemos nosotros mismos al pornerla y quitarla, de tal manera que a la hora de usarla no esté bien colocada y nos podamos llevar un susto. Si dejamos la tela totalmente suelta ésta perderá la forma y no erraremos a la hora de colocárnosla de nuevo.

Espero que estos consejillos os ayuden a disfrutar a tope del porteo con bandolera, si tenéis más dudas podéis contactarme a la dirección de correo consultas@brazosyabrazos.es.

 

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