Cómo portear a un bebé a la espalda

El porteo a la espalda es la posición que más curiosidad y dudas entraña y sobre lo que más consultas recibimos. En esta entrada facilitaremos información y consejos prácticos, aunque putualizo que no se trata de explicar diferentes maneras o nudos en concreto de portear a la espalda, sino unas pautas sobre cómo hacerlo.

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El porteo a la espalda es tan cómodo y seguro en cuanto a postura fisiológica como cualquier otra posición, siempre que nosotros velemos por la correcta colocación de portabebés que usemos para ello y verifiquemos que la postura del bebé es la correcta. Es para el porteador para quien resulta diferente esta posición.

Portear a la espalda aporta una ventaja fundamental: proporcionarnos una libertad casi total de movimiento y acción al no tener limitado el espacio de nuestra parte delantera, como sería en caso del porteo delante. Esto nos permite realizar tareas con mayor facilidad que si lo hiciéramos porteando al bebé delante, tal como limpiar, cocinar o atender a un hijo mayor -cogíendolo en brazos o sentándolo en el regazo, por ejemplo-, lo que nos permite interrumpir en menor medida nuestras actividades cotidianas tras la maternidad, especialmente tras la segunda maternidad y el cuidado de un hijo mayor.

Para el bebé no supone un gran cambio, pues pese a que no hay contacto visual directo,  sabe que su porteador está ahí, lo ve, lo siente, su postura es cómoda y si necesita descansar, protegerse de algo o dormitar puede hacerlo acurrucándose sobre su espalda, y le evitamos la sobrestimulación.

Por ello, portear a la espalda depende más de las necesidades o circunstancias del porteador que del propio bebé, ya que el bebé lo que necesita es el contacto directo con su mamá o papá y eso se lo proporcionamos de igual manera. Y por eso la gran pregunta es…

¿Desde cuándo se puede portear a un bebé a la espalda?

Aunque se suele aconsejar esperar a las 3-4 semanas de vida, en realidad se puede portear al bebé a la espalda desde su nacimiento, siempre que nos aseguremos que usamos el portabebés adecuado, de manera correcta y manteniendo la postura fisiológica del bebé.

Al principio es cierto que portear delante es la manera más práctica, puesto que ofrece un contacto directo en el que nuestro bebé no solo tendrá acceso al pecho si recibe lactancia materna -recordemos que las primeras semanas las tomas del bebé son de menor duración y mayor frecuencia, con lo que nos facilitará la tarea el hecho de tener al bebé cerca del pecho, de manera cómoda- sino que estará en contacto directo con aquello que le reporta seguridad y confort: nuestro rostro, el arrullo de nuestros brazos, el calor de nuestro pecho y el latido de nuestro corazón.

Además, por qué no decirlo, nos gusta más portear delante porque podemos ver e interactuar con nuestro bebé, sentirlo cerca, besarlo sin barreras ni distancias, no perdernos cada una de sus expresiones y muecas.

Pero si es mayor la necesidad de realizar alguna tarea que no podamos hacer con el bebé delante, mientras se haga de la manera correcta no hay por qué desaconsejarlo.

Ahora bien, para portear a la espalda no basta con tener un portabebés ergonómico. El porteo a la espalda implica una experiencia previa en el porteo y manejarnos con soltura y seguridad con el portabebés elegido para ello. Antes de portear a la espalda debemos haber pasado por todas las posiciones de porteo, primero por la posición delantera y luego la posición a la cadera, de tal manera que cuando lleguemos a la espalda tengamos ya un bagaje acumulado que nos permita hacerlo con seguridad y garantizando la postura correcta del bebé en todo momento.

¿Qué portabebés elijo para portear a la espalda?

Al igual que en el porteo delante, todo depende del tiempo y desarrollo del bebé, por lo que debemos atender a las mismas indicaciones, es decir, si no usaríamos una mochila ergonómica para portear a un bebé recién nacido delante porque no es un portabebés recomendado para ese tiempo, tampoco lo haremos para portear a la espalda, al igual que si no usaríamos un fular elástico para portar delante a un niño de 18 meses, tampoco lo haremos para portear a la espalda.

Sin duda, el portabebés estrella para portear a la espalda es el fular tejido. Es el más versátil, pues se adapta a todas las etapas de desarrollo del bebé y posiciones, ofreciendo una variedad de anudados que nos facilitan el porteo en cada una de sus etapas. También es el que requiere más técnica y experiencia de manejo, es por ello que si no hemos porteado antes con fular tejido o nos vamos a iniciar en el porteo con él, lo recomedable es aprender a portear delante y a la cadera y, cuando hayamos adquirido soltura y habilidad que nos de la seguridad necesaria, pasar a la espalda.

Es posible portear a la espalda con fular elástico, al igual que con el fular tejido debemos tener experiencia y práctica en su uso y atender a sus características especiales, sobre todo compensar la elasticidad con una buena tensión para que el porteo sea seguro.

La bandolera nos permite portear a la espalda, para lo que debemos manejarnos con soltura a la hora de formar la hamaca, colocarnos al bebé en la cadera y pasarlo a nuestra espalda a la vez que las anillas, que inicialmente estarán a la espada, al contrario que en la posición delantera,  se vienen hacia delante.

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El meitai nos permite portear a la espalda de manera más sencilla pero es un portabebés recomendado para usar a partir de los 6 meses del bebé aproximadamente, un poco antes si se trata de un meitai adaptable como el Hop Tye. El hecho de que el bebé esté lo suficientemente desarrollado como para mantenerse erguido por sí solo, y que el cuerpo del meitai esté preformado para que el bebé se siente sobre él, resta dificultad y añade confianza; aún así es recomendable manejarnos bien con él en las posiciones delantera y a la cadera antes de pasar a nuestro bebé a la espalda.

La mochila ergonómica es el portabebés con el que podremos portear a la espalda de manera más práctica y sin necesidad de dominar el porteo o poseer una técnica previa. Al igual que el meitai, su cuerpo está preformado y el asiento es ancho, por lo que se recomiendo a partir de los 6 meses del bebé. Al no tener que anudar nada -en el meitai nos anudamos las tiras de la cadera y de los hombros- basta con que practiquemos lo suficiente como para sentirno seguros a la hora de ponernos a nuestro bebé en la espalda.

Como excepción para portear a la espalda desde el nacimiento con mochila ergonómica está la Emeibaby Baby Carrier, cuyo cuerpo no está preformado sino que es un fular que se adapta perfectamente a la fisionomía del bebé, por pequeño que sea.

 

¿Cuándo debemos portear a la espalda?

Si bien portear a la espalda desde el nacimiento es una opción, hay un momento en el que sí o sí debemos pasarnos a nuestro peque a la espalda. No se trata de peso, edad o comodidad del porteador sino más bien de desarrollo del bebé, y será el quien nos indicará cuándo corresponde pasarlo a la espada, que será en el momento en el que su cabeza sobrepase nuestro mentón por razones obvias: porque nuestro campo de visión delantero será muy limitado y podemos tropezar o caernos ante un obstáculo que no percibamos, y porque un cabezado del niño en nuestro mentón puede hacernos mucho daño.

El peso también nos puede orientar en el sentido de que llegue un momento en el que carguemos más cómodamente a la espalda que delante, nos resulte más llevadero el peso a la espalda, nos notemos más equilibrados y con algo más de libertad en nuestros movimientos.

 

¿En qué actividades se recomienda el porteo a la espalda?

Como decíamos, en todas aquellas actividades en las que necesitemso tener disponible nuestro espacio delantero, sin limitaciones, o cuya actividad pueda representar un peligro para el bebé en esa posición.

Porteo Indoor

Tareas caseras: cocinar, planchar, hacer las camas, poner una lavadora tender/recoger la ropa, pasar la aspiradora y en general las tareas de limpieza en sí.

Trabajos manuales: coser, pintar, hacer manualidades, toda aquella labor que requiera uso de algún tipo de pequeñas herramientas o materiales.

Trabajar: sentarnos frente al ordenador, mantener una video-conferencia, realizar informes, ordenar mercancía, atender a un cliente – quien tenga negocio propio -.

Atender a un hijo mayor: jugar con él, pintar juntos, hacer puzzles, manualidades, ayudarlo en los columpios, cogerlo en brazos, en el regazo.

Actividades al aire libre: sacar al perro, ir a la compra, salir con otro hijo mayor que requiera de nuestra ayuda, hacer senderismo – en este caso se recomienda portear siempre a la espalda para reducir en la medida de lo posible los riesgos de caída por tropiezo o resbalón-.

Si vamos a visitar un museo es posible que no nos permitan hacerlo porteando a la espalda por riesgo a que el peque se golpee sin darnos cuenta contra alguna obra en exposición. Al menos, en el Museo del Prado es así, el peque tiene que ir en la posición delantera, siempre a la vista del porteador, o en sillita.

Otras actividades muy variadas: tocar un instrumento musical, practicar danza, pilates…

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Foto extraída de http://wrapyourbaby.com

Unos consejos prácticos

- Ten confianza y seguridad en lo que haces: practica si es necesario con un muñeco -si pesa como un bebé mejor, puedes hacerte un salao rellenando un muñeco de unos 50 cm con sal y arroz para simular el peso de un bebé- y cuando por fin te pongas a tu bebé, hazlo convencido y tranquilo.

- Usa alguna referencia: ya que recomendamos ayudarte de un espejo cuando estás aprendiendo a colocarte el portabebés, para tener una referencia además de tus propios ojos, en caso del porteo a la espalda puede ser de gran ayuda disponer de dos espejos en los que puedas ver bien tu espalda y así tener más seguridad a la hora de ponerte a tu bebé en el portabebés.

- Una ayuda externa no está de más: si bien recomendamos aprender a usar los portabebés sin ayuda de nadie, al principio es posible que te vengan bien dos manos o dos ojos que vean por ti. Una persona que te oriente, que vea si la postura del bebé es la correcta, si la tela o el portabebés están bien colocados y que te avise de ello para corregirlo antes de lamentarlo. No se trata de depender de ella para usar el portabebés sino de apoyarte las primeras veces que lo hagas.

- Usa un soporte mullido: si te da más confianza puedes colocarte a tu bebé en el portabebés ayudándote de un soporte mullido, tal como un sofá o la cama, de tal manera que si el portabebés estuviera mal colocado y el bebé se deslizara, pueda caer en blando sin lamentar daños.

- Cuidado con los movimientos y giros: cuando porteamos tenemos que controlar cómo nos movemos pues al girarnos o agacharnos el bebé puede golpearse con algo -un saliente, un mueble, el marco de una puerta-; si porteamos delante vemos por dónde nos movemos y podemos calibrar mejor, a la espalda debemos ser más cautos y controlar nuestros movimientos porque, sin darnos cuenta, al no ver lo que tenemos a la espalda el peque puede golpearse contra algo sin querer.

- Si puedes, lleva siempre un espejo de mano: a falta de ojos en la nuca, qué mejor que un espejo de mano para poder ver a nuestro bebé y así saber si está dormido, si tiene mocos o simplemente si está sonriendo y disfrutando de la experiencia.

- Si no te gusta, no lo hagas: el porteo requiere, sobre todo, que lo disfrutes. Si no estás cómodo o no te gusta portear a la espalda, no lo hagas u opta por otra posición que disfrutes más, salvo que no te quede más remedio y necesites portear a la espalda.

Esperamos que esta información os sea de utilidad, si tenéis alguna duda o pregunta podéis contactarnos en el correo consultas@brazosyabrazos.es.

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