¿Cómo lavar tu portabebé?

Pinzas

Cuando usamos un portabebé, pronto veremos que incluso siendo cuidadosos se terminan manchando: alguna que otra regurgitación, babas, moquitos, las tiras del fular o del mei-tai que del roce con el suelo se han ensuciado, una inoportuna mancha que hemos provocado nosotros al comer o beber algo mientras porteábamos, el mero roce habitual de nuestras ropas…También hay que considerar que algunos portabebés, por ejemplo los que contienen lino, se benefician de los lavados, pues ayudan a domarlos, es decir, a que estén menos rígidos.

Así que es natural que más pronto que tarde queramos lavar nuestro portabebé, para mantener limpios y luciendo como nuevo. Os contamos cómo hacerlo:

 

Salvo en caso de manchas o suciedad muy evidente, no es necesario lavarlos a conciencia. Tampoco es necesario lavarlos por costumbre (por ejemplo una vez por semana).

En general, si las manchas son pequeñas y recientes, bastará con que frotemos el tejido con suavidad con un trapito húmedo.

Sin embargo, puede ser complicado sacar el olor de las machas de las regurgitaciones o puede que tengamos el portabebé con suciedad que requiera meterlo en la lavadora. Los portabebés están diseñados para ser muy resistentes y aguantar mucho trote, por lo que en líneas generales podemos meterlos en la lavadora sin miedo, aunque la recomendación sería no abusar de ese tipo de lavado. Ya que nos va a acompañar muchos años y van a estar en contacto con la delicada piel de nuestros niños, lo ideal es darle los mejores cuidados, igual que haríamos con nuestras prendas más delicadas.

 

Por eso, si los vas a meter en la lavadora, además de seguir las recomendaciones de cada fabricante (que vendrán en el libro de instrucciones que acompaña tu portabebé),  te recomendamos:

- Lavarlo antes del primer uso. Así no solo le quitaremos rigidez a la tela (que no solo se quita lavando, luego el portabebés, en especial los fulares, se doman con el uso) sino que en caso de que la tela destiña podremos comprobarlo antes de que el bebé pueda llevársela a la boca. Para el primer lavado basta con dejarlo en remojo toda la noche, pudiendo añadir un chorrito de vinagre para darle más suavidad a la tela.

- Lavar a una temperatura de 30º-60º ; si se trata del primer lavado se aconseja una temperatura máxima de 40º, para evitar que encoja.

- Si solo le queremos dar un lavado porque está rozado o levemente manchado pero no necesita una limpieza a fondo, podemos usar un programa corto y lavarlo con agua fría.

- Es suficiente con una gotita de jabón. Hay que recordar que la tela del portabebés estará en contacto con la piel y boca de nuestro bebé y por ello, cuantos menos agentes permanezcan en la tela, mejor. Nueces de lavado, ecobolas y detergentes respetuosos con el medio ambiente son los más recomendables para lavar nuestros portabebés.

- No utilices lejías, blanqueadores, detergentes en polvo ni otros aditivos.

- Tampoco uses suavizante, pues éste se añade al final del lavado y quedaría impregnando en el tejido. Esto haría que el tejido quedara más resbaladizo y los nudos no se asegurarían firmemente, además de que los bebés suelen chupar el borde del portabebés que les queda cerca de la boca. En lugar de suavizante puedes añadir un chorrito de vinagre al lavado, esto no solo neutralizará los posibles olores en el tejido sino que es inocuo en caso de contacto con la boca del bebé.

- Si vas a lavar una bandolera, para que las anillas no choquen con el tambor de la lavadora puedes envolverlas, por ejemplo, en un calcetín, o en la misma tela de la bandolera.

- Si estamos hablando de fulares que tienen materiales delicados como la seda o lana, es recomendable lavarlos a mano o en un programa de prendas delicadas, teniendo siempre en cuenta las recomendaciones del fabricante en su manual de instrucciones.

 

A la hora de tender, es aconsejable hacerlo debidamente colgados o estirados y mejor al aire libre, evitando que les de el sol, que puede deteriorar los colores y el tejido en sí. Muchos portabebés pueden meterse en la secadora aunque no lo recomendaríamos como norma habitual; si necesitas tener un portabebé siempre limpio y disponible quizá deberías considerar la posibilidad de tener más de uno.

 

A la hora de plancharlo, siempre es mejor extenderlo bien a la hora de tender para que no se forman arrugas y que así no sea necesaria la plancha. También debemos tener en cuenta que el portabebés al ajustarse adquiere una tensión que hace que las arrugas se estiren por sí solas. En todo caso, si queremos plancharlo porque ha quedado muy arrugado y no nos gusta, o nos cuesta trabajo anudarlo, lo recomendable es hacerlo con el tejido aún húmedo, pues eso facilitará la plancha, o en todo caso usar el vapor. No se debe abusar a la plancha, recomendamos hacerlo cuando está excesivamente arrugado, pero siempre es más recomendable tomar las precauciones y cuidados pertinentes en el lavado y tendido para evitar que se formen arrugas.

Hay tejidos como el lino o el cáñamo que, por su propias características, tienden a arrugarse en exceso, para lo que se recomienda el planchado con vapor, que nos ayudará a que no estén tan “tiesos” y darle suavidad a la tela. En cualquier caso, de ser necesario el planchado, sea cual sea el tejido siempre será más fácil si este está húmedo.

En los tejidos delicados como lana o seda, siempre habrá que atender a las recomendaciones del fabricante en el manual de instrucciones.

 

Estos consejos son aplicables sobre todo a los portabebés de tela (fulares, mei-tais, bandoleras…); las mochilas ergonómicas no precisan de tantos cuidados (como por ejemplo lavarla antes de sus primer uso) y se recomienda que se laven solo cuando estén sucios (no es necesario lavarla por costumbre).

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